26/02/2010
LA SOJA: HERRAMIENTA ANTIINFLACIONARIASobre el cultivo de soja se registran manifestaciones encontradas. Un periódico, en son de crítica, sustituía en uno de sus artículos la frase ‘oligarquía vacuna’ por la de ‘oligarquía sojera’. También se la critica con el argumento de que la sojización afecta el medio ambiente y aún la salud humana. Uno de los productos que se usa en su implantación, el glifosato, se cuestiona porque se lo ve como causante de una serie de enfermedades.
Algunas de estas afirmaciones han merecido la réplica correspondiente. Así, por ejemplo, el Conicet publicó un trabajo sobre el glifosato y mostró que salvo por su mal uso no había razones fundadas para oponerse a su utilización, y que en realidad era bastante benigno comparado con otros productos a los que sustituyó.
A nadie se le debería escapar que es bueno que se profundice el conocimiento de los efectos que distintos productos pueden tener sobre el medio ambiente y la salud humana, como también que una sojización (es decir poner todos los huevos en la misma canasta), no es la mejor práctica agropecuaria para un país.
Pero es importante también insistir sobre los beneficios de la producción sojera, beneficios que comúnmente no se tienen en cuenta.
Veamos algunos números:
Según un analista serio como es el Lic. Gustavo López (ver su artículo “Proyecciones de exportación y retenciones 2009/10” en la publicación “Márgenes Agropecuarios” del mes de febrero del corriente año), el complejo soja registraría estos números en la campaña que se inicia (2009/ 10):
Siembra: 19,1 millones de ha, el 64% de los 29,95 millones de ha para todos los cultivos granarios.
Producción: 51,5 millones de toneladas, el 60,3% de una producción total de granos que se estima en 85,4 millones de toneladas.
Exportación: de poroto de soja se estima que se exportarían 10 millones de toneladas que arrojarían un ingreso en divisas de 3.800 millones de dólares. Las retenciones, del 35% sobre el valor FOB índice, le darían al gobierno un ingreso de 1.330 millones de dólares.
De aceite de soja se producirían 7,4 millones de toneladas (incluye aceite de soja equivalente de biocombustible) de las que se exportarían 6,4 millones de toneladas. El ingreso en divisas sería de 5.639 millones de dólares y las retenciones, de 32% sobre el FOB índice, le producirían al gobierno una entrada de 1.633 millones de dólares.
De subproductos de la soja se producirían 32,8 millones de toneladas de las que se exportarían 31,8 millones. El ingreso en divisas sería de 10.335 millones de dólares y las retenciones, de 32% sobre el FOB índice, le producirían al gobierno una entrada de 3.307 millones de dólares.
Las anteriores son proyecciones que pueden variar hacia arriba o abajo (en el Semanario anterior hicimos algunas proyecciones menores) pero en líneas generales vemos que el complejo soja le produciría a nuestro país, según el Lic. López, un ingreso en divisas de alrededor 19.774 millones de dólares. Al gobierno, por el impuesto a las exportaciones,
le produciría un ingreso de 6.270 millones de dólares aproximadamente.
Con los números anteriores: ¿qué recibiría el productor?
A los 19.774 millones de dólares por exportaciones a valor FOB habría que deducir las retenciones por 6.270 millones de dólares y los gastos de fobbing que estimamos en alrededor de 4%, es decir 791 millones de dólares. Restarían 12.713 millones de dólares.
A la cifra anterior hay que agregar las ventas para el consumo interno de productos de la soja que estimamos en 758 millones de dólares, llegando a un ingreso total a valor FAS de 13.471 millones de dólares.
Según la publicación “Márgenes Agropecuarios” del mes de febrero del corriente año el costo de la soja de primera, incluido los gastos comerciales, estaría en 532 dólares por hectárea. Es decir que en total tendríamos un costo de 10.161 millones de dólares. Si incluimos 3% de intereses sobre el capital tierra tendríamos un costo total de 16.464 millones de dólares. Estos no son más que proyecciones que pueden diferir con el resultado real, de todas maneras nos sirven de orientación.
Como hemos manifestado en semanarios anteriores, nuestro país padece desde hace muchas décadas de un mal crónico que es la inflación y ésta es causa y, a la vez, consecuencia de la depreciación de nuestra moneda con respecto al dólar.
Causa, porque la mayor inflación de una moneda con respecto a otra hace que su valor se deprecie y esto por la llamada teoría de la paridad del poder adquisitivo de las monedas. Consecuencia, porque una depreciación de la moneda local incentiva el aumento de los precios de las distintas mercaderías y servicios.
Del párrafo anterior se puede deducir, rápidamente, la importancia que tienen aquellos productos que generan divisas. En este sentido, el complejo soja es el más importante producto de la economía nacional. Al generar divisas, actúa como una importante herramienta ‘antiinflacionaria’.
La mayor oferta de divisas hace que su precio descienda y que los sectores que necesitan las mismas para sus importaciones las puedan tener a un precio accesible. Es por ello que la soja desinfla expectativas inflacionarias.
Algunos, por el contrario, suponen que la soja genera expectativas inflacionarias y más cuando su precio internacional aumenta. Pero esto no es así. De las estadísticas anteriores podemos deducir que sobre una producción estimada de 51,5 millones de toneladas, las exportaciones ascenderían a 48,2 millones de toneladas, es decir que su efecto sobre los precios internos es mínimo.
BCR